Eso sí, como sigamos llenando esto de bebés va a parecer una carpeta de adolescentes. Así que, a partir de ahora, nada de niños, gatos o fotos de Leonardo Di Caprio.
Su nombre, para el que lo sepa deletrear, es Mbeiza Keilah Kirya.
Me veo: cruzo Central Park, bajo toda la sexta y entro en Penn Station con un viejo petate para cruzar el amplio territorio nacional. Campos de heno, girasoles y The Mamas & the Papas me acompañarán durante horas en las que me creeré el guardián entre el centeno.
De verdad podía ser una novela. Quizás una serie de cuentos cortos y mágicos. Sin embargo, la curiosidad por una tierra con halo fílmico e imaginería industrial y grisácea aparece en la picota de los medios de comunicación. Protestas en Madison, la capital, y efecto extensivo a otras provincias, como Ohio e Illinois, que también quedan muy de anuncio. Cojamos el morral, Hank, como tantas veces imaginamos, y recorramos juntos las Rocosas. Yo pongo los jeans desgastados y tú la armónica, ¿de acuerdo?. Pues manos a la obra y, a partir de ahora, nada de "Vale, tronco" sino "All right, man".