jueves, 24 de junio de 2010

Obrigados.

Al día siguiente, Saramago ya no estaba allí.
Todas las lecturas se quedaron huérfanas, inorgánicas, y el pasado se hizo pasado: fotos perdidas e inmóviles.
Fotos en blanco y negro que sólo reflejan paisajes y páginas que guardan recuerdos: el día que llegamos a La Habana, Pinochet acababa de morir y caminábamos confusos entre estatuas del Che y de Allende en la Avenida de los Presidentes. Toda la Avenida 23 se llenaba de gente haciendo cola para las proyecciones del festival de cine y nosotros descubríamos el camino desde Miramar al Vedado. De Buenavista a las librerías de detrás de los Cines Lara, los puestos ambulantes de tabacos y los cafés enfrente del remodelado Cine Infanta. Entonces descubrimos a Saramago: junto a la colección completa de Lenin o Bakunin aparecían ediciones escuetas de su biblioteca: evangelios,  ceguera, lucidez... y los futuros trenes interminables se convirtieron en conjeturas. El idealismo desaforado se acopló a las democracias occidentales mientras se perfilaba, intermitente como la muerte, el punto y final.

martes, 22 de junio de 2010

El circo de la realidad.

Y voy y me levanto cada mañana. Feliz y segura, paso del desayuno... Me ducho, mientras escucho, el recital de noticias de "En días como hoy" que me deja Alberto sintonizado. Así lo mismo me despierto en medio de una catástrofe natural en Haití, que negociando con sindicatos...
Ya tenemos reforma laboral hasta en la sopa, quieras o no, es como el mundial o las fallas, si te toca el casal en tu portal no hay nada que puedas hacer más que ponerte el blusón y los moños (con suerte llevas de esos laterales y te amortiguan un poco los petarditos) o mudarte a Las Bermudas.
Y allá voy, ¡menuda soy! Y qué le voy a hacer si la gente, me condenó al olvido, a ser autosuficiente. Si con esto sobrevivo que no es poco. Mejor solo, que mal acompañadoooooo... Lalai, la.
Y va pasando la mañana entre llamadas telefónicas, correos, mezquindades varias, y desayunos colectivos en la barra de aquel bar dónde te amé... Porque el amor es eterno (mientras dura) y, quieras o no, los gobiernos (todos) acaban abocados a cometer los mismos errores porque la propia definición de la política marca que no puedes dar la razón al contrario si quieres ganar escaños o arañar votos y porque el que nada hace no tiene miedo a equivocarse.
Dice la Ministra Salgado en la portada del Expansión: "No pensamos que la crisis fuera a ser tan profunda y tan larga". No sé qué entiende por larga... Ni quienes fueron sus asesores... ¿Los de Lehman?
Afortunadamente tenemos en cartelera películas como "Sexo en Nueva York 2" que nos recuerdan que no hay nada mejor que tomarse la vida lo menos seriamente que sea posible y pasarla entre botox y tiendas de Dior. Que como dice el Dragó: "¡Benditas contradicciones!" y como dice mi cuñao: "¡Ánimo!".

jueves, 17 de junio de 2010

Yo, Baobab.

Soy un árbol africano con forma de botella, aunque tengo familiares que son irregulares y están llenos de nudos.
A veces me gustaría ser como uno de ellos porque me parece que su apariencia, más rugosa, despierta el respeto propio de las canas. Al nacer era una semilla más bien chiquita y malucha, pero ahora ya mido 17 metros... La mayoría de mis amigos han llegado a medir 30 y, por eso, me llaman "Canijo". El diámetro de mi tronco supera los 11 metros (me voy a tener que poner a dieta), pero es que por esta zona hay muchos minerales ricos. Mi corteza es lisa y fibrosa. Las hojas sólo me brotan en la época de las lluvias, el resto del año lo paso pelao, como el Kiko.
Todas las especies damos frutos al final de la estación seca o principios de la húmeda. Yo suelo tener muchos y son como como un melón alargado. Las semillas son numerosas, grandes, con forma de riñón. Envolviendo las semillas hay una pulpa de color crema, cuya textura varía de terrosa a esponjosa.
Los baobabs adoptamos la forma de botella durante la etapa de madurez, a partir de los doscientos años. ¡Todavía soy un adulto joven! En buenas condiciones, sobre suelo arenoso, con un clima templado y lluvias entre 300 y 500 mm podemos vivir hasta 800 o 1000 años, aunque se habla de ejemplares que han alcanzado los cuatro mil años. No sé si yo llegaré a tanto... Escuché contar al viejo Baobab cómo algunos de nosotros nos ahuecamos al morir y así nos convertimos en grandes depósitos en los que se pueden llegar a almacenar más de seis mil litros de agua...
Una vez soñé que, convertido en gorrión, volaba muy lejos.
Quizá algún día el Baobab eche a volar, desde luego, yo, al morir, quiero ser Baobab y vivir en las tierras más inhóspitas del continente negro. Ver amanecer y atardecer sobre el poblado. Hacer algo de sombra a los cocodrilos que naden por las aguas cercanas a mi tronco.

Lirismo

La lírica puede tener una doble función: enseñar o deleitar. Es decir, algo productivo o algo obsoleto. El adolescente que encuentra en unos versos parte de su situación con respecto a la compañera del pupitre de al lado se decidirá por la primera opción: hacerse con un poema para ligársela y abandonar en adelante cualquier tipo de lectura. Otros, quizás, se quedarán con la segunda y aprenderán a disfrutar en soledad de sí mismos, del arte y del mundo cósmico en general. 
Cualquier acción cotidiana te ofrece esta alternativa: se puede dudar a la entrada del cine si apostar por una sesión de sensaciones estéticas con Tarkovsky o una de acción anfetamínica con Steven Seagal. 
Ayer la selección consiguió lo primero: aunque no trapasara la ridícula barrera suiza ni fuera su mejor partido, consiguió coser puntos y comas en el césped. Ahora nos queda saber si, por fin, nos quedaremos con la chica.

martes, 15 de junio de 2010

Cantando bajo la ducha.

Cuando terminé la carrera imaginé que ya había cumplido. Ese era el final del camino que me habían marcado: Colegio, Instituto, Universidad.
Pensé: "Ahora sólo tengo que encontrar trabajo, casarme, comprarme un piso y tener hijos".
A eso mi mente alocada le añadía escribir un libro y hacer viajes fantásticos a lugares deslumbrantes.
Nada más lejos de la realidad.
Cuando me vi por primera vez con piso, novio y trabajo, decidí que eso no era lo mio y mandé todo a "escaparrar" (como dicen en mi tierra). No me lo estoy inventando. Mis amigos y familiares podrían testificar.
Lo cierto es que, por suerte o por desgracia, la vida actual nos permite elegir. El primer mundo en crisis en que vivimos no deja de ser privilegiado. Hay distintas posibilidades laborales (aunque cada vez más escasas), distintas opciones de vivienda (para quién se lo puede permitir), mil opciones de pareja (cada día aumenta el número de divorcios), lugar de residencia, ofertas de viajes (sobre todo "low cost"), supermercados, coches, productos de higiene personal, restaurantes, teatros, libros, películas...
Estoy harta de leer artículos en los que el agobiado escritor se declara superado por las toneladas de libros y de oferta cultural que le rodea. No deja de ser una queja de ricos, porque en Uganda nadie sabía qué película era "Casablanca", ni había librerías públicas en cada barrio, pero ahí está y no deja de ser nuestra realidad diaria.
Un auténtico bombardeo de publicidad, cine, información mediática... Cada día nos vemos obligados a tomar decisiones a cada instante.
Una de las opciones actuales es el Blog. Te permite llevar un "diario" de tu vida, pero en vez de esconderlo debajo de la cama y cerrarlo con llave se publica a los "cuatro vientos" o a la red, que viene a ser la versión moderna de lo mismo. Ahora tenemos comentarios acerca de nuestras reflexiones de gente que no conocemos...
¿Pero no viene eso dado por el propio individualismo de la sociedad en que respiramos? Cada vez nos sentimos más solos y como decía Vicente Verdú en su "Capitalismo de Ficción" cada vez más deprimidos.  ¿Porqué no valorar cada cosa en su medida y aceptar que los blogs no dejan de ser una forma de expresión? Una fuente más de información que uno puede valorar o despreciar, etiquetar y desechar.
Como oí decir en una ocasión a Osvaldo Ciccioli: "Todos tenemos derecho a cantar, aunque lo hagamos mal... ¿Tú cantas en la ducha?".

La reforma laboral, en síntesis. Por Matías Vallés.

Artículo 1. La edad de jubilación se fija en 132 años. Si el trabajador falleciera antes –uno de los fraudes más frecuentes en el absentismo laboral–, el tiempo no cumplido será acumulado sobre sus herederos.
Artículo 2. La baja laboral por enfermedad sólo se concederá a partir de una pérdida acreditada de dos litros de sangre por hora. En caso de sufrir un infarto en el lugar de trabajo, el empleado será reanimado por sus compañeros, con voces del estilo de “Animo, Paco, que sólo es un sofocón”, acompañadas de tranquilizadoras palmadas en la espalda.
Artículo 3. Se mantiene íntegramente la indemnización de 45 días por año trabajado, por considerarse un derecho inalienable, pero esa cantidad será abonada a partir de ahora por el trabajador a su empresa, en compensación por la formación y trato recibidos.
Artículo 4. Una vez que se haya desprendido de toda su plantilla, una empresa podrá despedir también a los trabajadores de otras empresas sin relación con la suya, para agilizar así los flujos del mercado laboral.
Artículo 5. El salario mínimo interprofesional alcanzará su definición más exacta, un euro al mes. El salario máximo será el botín.
Artículo 6. Se mantienen sin variación los derechos a vacaciones, que serán disfrutadas cada año por un diez por ciento de la plantilla tras el oportuno sorteo, a fin de preservar la productividad.
Artículo 7. El arbitraje en caso de conflicto entre trabajador y empresa será resuelto semanalmente en el programa Sálvame de luxe, para soslayar los retrasos de las tramitaciones judiciales.
Artículo 8. Las pensiones para jubilados tendrán bidé y habitaciones de un mínimo de seis metros cuadrados.
Artículo 9. Serán despedidos todos los trabajadores que escriban artículos estúpidos ridiculizando una reforma laboral valiente, a la que nunca se hubieran atrevido los gobiernos del Generalitísimo Franco.
Firmado: José Rockefeller, ministro de Trabajo.

Matías Vallés
"La reforma laboral, en síntesis"
http://blog.diariodemallorca.es/alazar
Añadimos el link al blog. Así le seguiremos la pista...

Guerra al Blog, por Maruja Torres.


A veces, yendo por Internet de un blog a otro para hacerme con una dosis de malalecheína, tengo la impresión de que, parafraseando en mal rollo a Gil de Biedma, bien podemos decretar que navegamos entre las ruinas de determinadas inteligencias. Las de algunos Vigilantes de lo Ajeno aquejados de flojera de esfínteres informáticos. Parece mentira que algo aparentemente frío como la Red nos delate con tanta eficacia, con una pasión propia de la pluma y la tinta y los puñales emboscados. Por ese espacio libre e infinito proliferan caravanas de egos en todas las direcciones; si un día entran en colisión, no vamos a necesitar el Apocalipsis. Implosionaremos por una saturación de fuentes o una congestión de párrafos destinados a glosar eso, los escombros de las mentes de los bloggers y muchas de sus miserias.
¿De dónde sacarán las horas?, me pregunto. Matías Vallés, a quien rescato como modelo precisamente contrario de los que he mencionado, se limita a colgar en su blog Al Azar los afilados artículos que escribe para Diario de Mallorca; la web Diario Proactivo del Atlántico, que coordina Antoni Ramis, también suele poner ahí sus cosas: lo cual me ha permitido, por ejemplo, leer su resumen del año pasado, pieza de una sorna reconfortante que me perdí en su día por estar trotando por esos mundos. Bien, lo de Matías y otros pocos es un ejemplo de elegancia y concisión que pocos siguen. Lo más normal es que los egoblogs con columna fija en algún papel se reproduzcan –en todos los sentidos, me temo; no deja de ser lógico, en la era de la clonación–, se autociten, se autobombeen, se manden mutuamente besitos y se entreguen a la práctica de aburridas gallardas mentales que ningún buen periódico les permitiría publicar. Y entre los sobos informáticos a quienes devolverán con diligencia el magreo, gran espacio para el objetivo que nunca pierden de vista: la denuncia, la calumnia, el rencor y varios etcéteras más.
Me pregunto, insisto, de dónde sacarán el tiempo. Sin duda sufren la desazón del no ser, es la insoportable levedad del soporte, que cualquier virus puede torpedear, lo que les mantiene insomnes y atentos. Yo no me imagino a alguien que es y que seriamente escribe dedicando sus valiosas jornadas y su prosa a un desahogo bloguero índole Inquisición Sin Complejos, aunque es verdad que Internet ha abierto una puerta para la literatura que quienes poseen talento y son jóvenes sabrán aprovechar si poseen la bendición de la síntesis y el don de la elipsis, a falta de un editor inteligente.
Sin embargo, estos afanosos Conserjes Abiertos 24 Horas controlan y escriben sin pausas. Los imagino con un termo de café al lado, frotándose las manos, ojerosos, incapaces de separarse de las pruebas de los numerosos delitos que deben denunciar; listos para clavar la primera banderilla a las seis de la mañana. Qué esfuerzo, señor, lo que hay que sudar para repartir veneno. Aunque es cierto que más habrían sudado en los tiempos de mi tía Pérfida, que escribía a mano los anónimos e iba personalmente a depositarlos en el domicilio del destinatario, arrodillándose para deslizarlos por debajo de la puerta. Acabó con varias hernias discales y con no pocos matrimonios del barrio, disueltos por su maledicencia como azucarillos en Agua del Carmen, por continuar con imágenes de su época.
Antes –me refiero a antes de los blogs– nos enterábamos de que alguien se había cambiado de camisa porque le seguíamos en los periódicos. Pero no es lo mismo un artículo semanal que un diluvio de baboso entusiasmo cotidiano acerca de los diversos artículos semanales que ponen en circulación los afines. El trabajo periodístico se lee y se olvida, y hasta puede uno creer que el autor no es, en el fondo, tan borde como parece. Tal posibilidad de indulto se evapora con la meridiana y brutal revelación que constituyen los blogs. Así es como nos vamos enterando, por ejemplo, de que Mengano o Fulano, antiguos amiguetes, se han convertido exactamente en lo opuesto de lo que fueron, quisieron ser o creímos que eran.
La Red, a su manera, también denuncia al denunciante.

Maruja Torres
"Abierto 24 Horas"
El País 15/06/10