To be continued...
jueves, 31 de diciembre de 2009
lunes, 28 de diciembre de 2009
sábado, 26 de diciembre de 2009
Hogar, dulce hogar.
La alegría de volver a casa y abrazarte media hora a tus padres que, entre sorprendidos y llorosos, te miran y remiran, una y otra vez, como si fueras un espejismo a punto de desvanecerse.
De repente las tareas más cotidianas como abrir la nevera o saludar a un vecino son emocionantes...
¡Una comida casera! ¡Una ducha en condiciones! ¡Mi camita! ¡Ropa limpia!
Pero, sobre todo, conocer al hijo de mi prima y de mi mejor amiga, que nacieron durante nuestro viaje.
Sostenerlos en brazos. Admirar sus cabecitas redondeadas y sus ojazos.
¡Mira que han salido guapos!
¿Cómo puede quererse tanto a una cosa tan pequeña a la que acabas de conocer?
¿Y ver cómo les dan de mamar o cómo les abrazan esas personas con las que, hace apenas unos años, no hacías más que tomarte cubatas?
Nos hacemos mayores y eso tiene muchas cosas buenas.
¡Por los peques de la casa!
De repente las tareas más cotidianas como abrir la nevera o saludar a un vecino son emocionantes...
¡Una comida casera! ¡Una ducha en condiciones! ¡Mi camita! ¡Ropa limpia!
Pero, sobre todo, conocer al hijo de mi prima y de mi mejor amiga, que nacieron durante nuestro viaje.
Sostenerlos en brazos. Admirar sus cabecitas redondeadas y sus ojazos.
¡Mira que han salido guapos!
¿Cómo puede quererse tanto a una cosa tan pequeña a la que acabas de conocer?
¿Y ver cómo les dan de mamar o cómo les abrazan esas personas con las que, hace apenas unos años, no hacías más que tomarte cubatas?
Nos hacemos mayores y eso tiene muchas cosas buenas.
¡Por los peques de la casa!
Mediterráneo.

Sorolla, "Balandrito".
"Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa.
Y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por dónde quiera que vaya.
Y amontonado en tu arena, guardo amor juegos y penas.
Yo... Que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno, que han vertido en tí cien pueblos de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de invierno.
A fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos como el recodo al camino.
Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino tengo alma de marinero.
Que le voy a hacer si yo... Nací en el Mediterráneo...
Nací en el Mediterráneo...
Nací en el Mediterráneo...
Y te acercas y te vas después de besar mi aldea.
Jugando con la marea te vas pensando en volver, eres como una mujer, perfumadita de brea...
Que se añora y que se quiere...
Que se conoce y se teme. ¡Ay!
Si un día para mi mal, viene a buscarme la parca, empujad al mar mi barca en un levante otoñal y dejad que el temporal desguace sus alas blancas.
Y a mi enterradme, sin duelo, entre la playa y el cielo.
En la ladera de un monte más alto que el horizonte, quiero tener buena vista.
Mi cuerpo será camino, le daré verde a los pinos y amarillo a la genista.
Cerca del mar porque yo... Nací en el Mediterráneo...
Nací en el Mediterráneo...
Nací en el Mediterráneo..."
Joan Manuel Serrat.
http://www.youtube.com/watch?v=_w2WOHs9wG4
viernes, 25 de diciembre de 2009
Epílogo: brindis.
"El tiempo es veneno y sólo con veneno se puede envenenar, o vencer. Así que yo relleno mi copa otra vez y lo vuelvo a hacer"
Brindis, Los Enemigos.
Toda migración es una promesa: la promesa del regreso. La espera es larga y el aterrizaje, como el arte, no importa. Los paisajes dejan de sucederse por carreteras sin asfaltar y el viajero llega a su tierra.
Son muchos días de peregrinación, de cambios de cama, de transporte forzoso. El viaje te transforma y te transporta. Te lanza hacia lugares que se irán desvaneciendo de tu piel para convertirse en la carcasa de unos recuerdos moldeados a tu gusto. Desde la infancia hasta el día más reciente, tu mente igualará esa ristra de imágenes y la convertirá en anacronismo. Porque todo lo que somos es ahora. Y sin tener a quién contárselo, lo vivido no sirve para nada.
No obstante, ya se sabe, el viaje nunca termina. La realidad sigue enviándote de un lugar a otro sin previo aviso y descubriéndonos más aspectos de nosotros mismos. Viajar es la línea más larga entre dos puntos. Cualquiera puede ser guionista en Nueva York, trampero en las rocosas, narcotraficante fronterizo, muyahidín en plantaciones de opio o pirata en el índico: basta con cerrar los ojos.
Regreso sin convenio.

Pues sí: sin cumplir con los trienos ni las interinidades, volvimos de sorpresa a nuestra tierra. Ese sitio que desprecias cuando vives en él, pero que idealizas en cuanto te marchas. La madre de Pablo dice que la canción que más se extraña es "Suspiros de España": dudamos que sea un dato certero, pero es verdad que la música de los pasodobles es lo que más tarareas cuando deseas evadirte de la cumbia o los timbales: qué mal han hecho las verbenas en pueblo, menos mal que con el botellón se lo evitan los jóvenes de ahora...
En fin, que se agradece escribir con eñes, tildes y un teclado completo. También se agradece pasear por calles heladas de Madrid y certificar que los españoles no le hacen ni caso a la crisis. Viajar con el hegemónico AutoRes y descubrir una Valencia tranquila, cálida, despejada y radiante, incluso sin trajes ni bolsos.
Pero- sobre todo- compartir la alegría de nuestras familias y la risa contínua con hermanos y amigos. Una risa que se burla de la distancia, de la apatía y de las fronteras.
martes, 15 de diciembre de 2009
Agudeza visual.
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